MAR
Desde la seca tierra donde vivo hoy llamo al mar a gritos implorando Recubrir de azul este desierto refrescando este yermo paisaje de guijarros.
Espuma blanca Arrebata con tu fuerza la aspereza de este campo de espinas y verdéalo con algas frescas.
Llévatelo, ola. Arrástralo hasta el fondo. Este hatío Esta aridez que todo lo consume y lléname de Océanos el alma.
LA VIEJA
Guardo en el alma el sol y la luz de un día estival.
En el tacto conservo una carica que recorrio mi espalda en un espasmo fascinante.
Un beso se quedó colgando en la comisura de mi boca y a veces lo relamo como las sobras de un buen manjar.
En mi cabello se quedó el perfume de la hierba fresca Y en el aire que respiro inhalo el recuerdo de una tarde
No peques pecadora. Veo temblar tus labios a escondidas y te mueres por ser lo que no eres.
No mientas a tu corazón No lo oprimas Las lágrimas que él no derrama van escritas a fuego en tus pupilas.
La ojeras te asoman en el rostro delatando el dolor que está escondido y que guardas en el pecho como un un muerto.. Enterrado vivo.
Te mueres.
Tú te mueres en vida.
La lluvia canta, gota a gota en el suelo, en el tejado En el alma mojada también canta.
Un himno de ensoñadas fantasías que se mecen con las gotas derramadas.
Espera el sueño, nadando como un niño, como un perro la mano que amorosa lo recoja.