Vivir de pie

Genes enfermos
pululan mi cabeza
atorando
lucidez y frescura.

Vuelo
hasta rasgarme
la conciencia.
Buceo
la fangosa realidad
hasta asfixiarme.

Para esconderme
araño la tierra,
y me sangra el pensamiento
por cobarde.

Quiero vivir de pie.

Discúlpalo

Entonces, le pedí,
discúlpalo si puedes.

Pero si hubiese alguna confusión
entre mi verso y tú,
parte de lo que escribía, no fue mi culpa
sería a causa de mi propio verso.

Si hubiera alguna confusión sintáctica
eso si sería sólo por mi culpa.

Disculpa, te lo pido
si fue, fue sin querer,
no hubo otra alternativa
que hacer caso a las rimas.

Tu misma

Por María Ferrer

Cierras la puerta al entrar y abres los ojos. Por fin existes. Inicias tu ritual cotidiano con el que vas recuperando poco a poco tu cuota de vida: colgar llaves, encender luces, abrir ventanas, colgar tu traje de faena y vestirte de ti misma, ir reconociéndote paulatinamente en el espejo a medida que recuperas tu identidad, la tuya, no la que se te ordena tener durante 10 horas diarias.

Piel de manzana

Por Ernesto Ortega.

Había sido la manzana. La manzana me había atraído hasta ella. Había cruzado toda la pista de baile, abriéndome camino entre un bosque de cuerpos sudorosos que se movían al ritmo de la música, y ahora la tenía enfrente sin saber qué decir.
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