La Vieja

LA VIEJA

Guardo en el alma
el sol y la luz
de un día estival.

En el tacto conservo
una carica
que recorrio mi espalda
en un espasmo fascinante.

Un beso se quedó
colgando
en la comisura de mi boca
y a veces lo relamo
como las sobras
de un buen manjar.

En mi cabello
se quedó el perfume
de la hierba fresca
Y en el aire que respiro inhalo
el recuerdo de una tarde
tumbada sobre ella.

Hoy me miro en el espejo
y mi piel me cuenta
que hace mucho tiempo
que fue joven.

Pero yo guardo en mi alma
el sol y la luz
de un día estival.

Fdo. Fátima Huertas Maestre.