Navidad

¿qué pasa esta navidad?

Algo ocurre en el ambiente navideño este año, pues no es el mismo que el de otras ocasiones. Al pasear por la calle, observo rostros apagados, preocupados por la grave crisis que tanto nos está afectando. El espíritu de las fechas quizás ha bajado varios enteros por desgracia, aunque bien es verdad que también existen grupos encargados de animar y amenizar el cotarro con excelentes villancicos, lo cual me agrada y les felicito enormemente.

No obstante, hay algo que no me acaba de cuadrar. Hay un buen tercio de la población moderna que, o no canta, o ha perdido la costumbre de cantar villancicos, sustituyéndolos por otras canciones que, nada tienen nada que ver con esas fechas tan entrañables, lo que me disgusta bastante, estando en total desacuerdo. Las costumbres de la Tierra no se deben perder nunca, y menos, copiarlas de fuera, como puede ser el Papá Noel anglosajón, pues aquí no pinta nada ese muñequito.

Por otro lado: ¡Cómo recuerdo aquellas mañanas del día de nochebuena en mi querida Plaza del Almagra!, donde mi gran abuelo Mariano Marín y el grupo de amigos de la Corredera organizábamos la clásica sardinada, bajo un ambiente sensacional. ¡Qué pena que se han perdido esas bellas costumbres!

¡Por favor! Cuidado con los petardos en Nochevieja. No convirtamos unos días tan bonitos en Córdoba en un antiguo Vietnan. ¿Quién vende esos macabros artilugios a los maleantes de la noche? ¿Qué educación y vergüenza tiene un padre cuando ve a su hijo tirar un petardo y no se lo quita? Absolutamente ninguna. ¡Señor Nieto: Más vigilancia y prohíba usted esa otra clase de terrorismo!

Pese a todo: ¡Feliz navidad!

Rafael Ayala Marín