CUENTO DE SANGRE

Sobresaltó su descanso un fuerte golpe en la puerta.
Corrió alarmado a ver qué sucedía y se paralizó estupefacto.
Algo o alguien intentaba irrumpir a toda costa.
La madera de la puerta se movía y los porrazos eran cada vez más bruscos.
Su corazón palpitaba aterrado, pero aún así pudo fríamente trazar un plan para defenderse.
Arrancó una pata de la mesa e hizo una firme estaca de madera.
Esperó el momento preciso y cuando el bulto consiguió derribar la puerta, comenzó a descargar sin freno su furia sobre él.
Apaleó a aquel bicho con todas sus fuerzas hasta vaciarse el miedo y la rabia.

…Cuando la sangre caliente comenzó a salpicarle y la estaca resbaló de sus manos, pudo oír los quejidos de aquel perro arrastrándose a la muerte...