Diario de una escritora pobre

Por Marisol Montoro

No me atrevo a llamarte ni a escribirte no vaya a ser
que mi humilde persona te interrumpa en plena reunión o inspiración artística con los espíritus del arte bohemio...

... Sufro, sufro y sufro, !ea¡ el amor es masoquista, y yo una kamikaze.

Es la primera vez en todo lo que llevo escrito de mi diario amatorio de escritora pobre, que he dibujado corazones ¡qué bonito es el amor! y que coñazo más gordo.

Te deja "atontá", "alelá"... Vas por la calle en tu globo amoroso con una sonrisa de "tonta el bote" que no veas y los ojos semicerrados por la luz del Sol de primavera y el repaso que te dio la noche anterior tu pareja y ¡ZAS! rapidito se te quita el "atontamiento", te has tropezado colega, con una zanja, una valla y un camión de obras... Todo a la vez.

Cuando al Ayuntamiento le da por hacer arreglos no veas vecina... Deberían de hacer un simulacro a la población de como prepararse para afrontar unas obras en pleno centro, todo lleno de turistas, vallas, tierra, zanjas y camiones enormes "pacá, pallá."

Vamos, que vas te das un "costalazo" con una valla y te rompes las costillas, eso sin contar con que el perro se te escape y acabe en una zanja y tú con él, ya tenemos allí a los bomberos, la policía, tu madre, el seguro, la protectora de animales y tu novio diciéndote ¿pero cómo has acabado allí abajo criatura?

El amor… cariño... es que iba "alelá"....

Que bonitas son las obras... digo... el amor...