Contemplo mi casa vieja,-y la contemplo con lágrimas,
es una casa muy vieja, muy antigua, es una anciana;
pero guarda entre sus muros tantos recuerdos....
que no sé... no sé... como podremos dejarla.
Crecimos en ella todos...
Y al jugar en esos patios,
notábamos que esas piedras de alegría...
También gritaban.
¡Que recuerdos Señor mio
como podré yo dejarla¡