Después de un incendio no es tiempo de cosecha.
No es tiempo de lamentaciones, ni de suspirar lo que pudo haber sido.
Solo una persona sabia será capaz de adivinar la tierra oxigenada, y la trabajará sin dolor sabiendo que recogerá la mejor de las cosechas. Saboreará cada paso del camino y amará y presumirá de cada brote que nazca en las cenizas.
…Después del incendio trabajé como nunca.